Hasta ahora, las compañías veían la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) como un aspecto opcional y sólo al alcance de las grandes organizaciones. Hoy en día es un elemento esencial de la reputación, la imagen y la marca de todas las organizaciones, públicas o privadas. La RSC se ha situado como una disciplina estratégica del negocio que contribuye a alinear los valores de los empleados, consumidores, accionistas y otros públicos de interés.
La ‘difusión instantánea’ de noticias, el escrutinio público de la actividad de las empresas y las limitaciones regulatorias, nunca han sido tan intensas como actualmente. Los medios y los consumidores quieren saber de qué están hechos los productos y cuál es su coste social y medioambiental. Para gestionar adecuadamente este entorno, las organizaciones están redefiniendo su responsabilidad como ciudadanos corporativos.
La expansión del fenómeno de la RSC es un fenómeno global, pero con notables avances en Europa y, concretamente, en España, donde la mayoría de las empresas del IBEX-35 son un referente a nivel mundial. Ahora, la versión (y la expansión) 2.0 de la RSC en España ya ha comenzado: Las grandes empresas, que lideraron en el pasado el proceso, han dejado paso a las medianas y pequeñas organizaciones que ven en la gestión de la RSC una forma de gestionar su propio futuro.
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